«¿Y mis hijos? ¿Y el dinero? ¿Qué voy a hacer yo sola?»
Son las preguntas que más pesan después del «basta», y no se resuelven esperando. Yo no voy a decidir por ti, pero vas a recuperar el criterio para decidir cada una de esas cosas desde ti, no desde el miedo. Y no lo vas a hacer sola.